Luca Cañumil, el joven que hizo inferiores en Boca y hoy la rompe en Jorge Newbery: conocé su historia

Luca Cañumil, el joven que hizo inferiores en Boca y hoy la rompe en Jorge Newbery: conocé su historia

El gran sueño de todo futbolista es, sin lugar a dudas, poder jugar en los clubes más grandes del fútbol y, por supuesto, llegar a la Primera División, para competir al más alto nivel de todos. En la Comarca, son varios los jóvenes que hoy por hoy, continúan persiguiendo ese sueño, como es el caso de Carlos Gugenheim, de Carmen de Patagones, actualmente en la reserva de Vélez Sarsfield y con un gran presente.

Pero, otra situación fue la de Luca Cañumil, que de muy chico se fue a vivir a Buenos Aires para hacer inferiores nada más ni nada menos que en Boca Juniors. Lamentablemente, el destino hizo que no pueda continuar en el xeneize. Tras algunos pasos por otros clubes como Olimpo de Bahía Blanca y Guillermo Brown de Puerto Madryn, Cañumil decidió volver a la comarca, precisamente a su ciudad de origen, Viedma, y hoy continúa disfrutando del deporte más popular del mundo jugando para Jorge Newbery (Carmen de Patagones), siendo figura en el Aviador maragato.

En diálogo con FM de la Costa, Cañumil relató cómo fue su llegada al Club de la Ribera con apenas 12 años, su estadía allí, el recuerdo de sus compañeros que hoy brillan en el fútbol argentino y mundial, y además, cómo decidió finalmente volver a su ciudad.

«A los 12 años, me fui a vivir a Buenos Aires, estuve en la casa de un tutor por algunos meses y, al poco tiempo, me fui para la pensión. Jugué en las inferiores (de Boca Juniors) por cuatro años, y la experiencia fue muy linda», expresó, al mismo tiempo que resaltó que «viví momentos que nunca me imaginé y que nunca me los voy a olvidar».

Su llegada a uno de los clubes más laureados del fútbol argentino se dio luego de su participación en el clásico «Mundialito», en la localidad de General Roca. «Allí, había gente de Boca, y ya tenían mis datos. Después de eso, me fui a probar a Buenos Aires, y entre una cantidad importante de chicos, porque todos quieren estar en los equipos más grandes, tuve la suerte de poder quedar», recordó.

A su vez, agregó sobre ello que «durante ese tiempo, estaba inspiradisimo. Hicimos dos prácticas e hice dos goles en una y un gol en la otra. Es la suerte de levantarte con el pie derecho».

Tras varios años siendo figura en las divisiones inferiores de Boca, con muchos goles en su estadística personal, Cañumil quedó libre del xeneize: «Ese año no fui titular, había ido alternando bastante con el equipo, con lo cual fue muy sorpresivo. Fue muy triste también, porque ya eran cuatro años estando ahí. La pensión era mi casa, y la gente que nos cuidaba era como nuestra familia, y ni hablar de los compañeros».

Pese a ello, entendió que «siempre supe que así como hay momentos lindos, también están los feos. Era algo que no me lo esperaba, pero ellos evalúan durante el año el rendimiento, y cuando llega, los que no tuvieron tanto rodaje, son los que más o menos van a quedar libres».

No obstante, en el tintero quedó el recuerdo de haber compartido categoría, pensión y algunas amistades con futbolistas que hoy la rompen tanto en Boca como en el fútbol mundial: «Jugué con Nicolás Valentini, Alan Varela, Agustín Sández, y muchos otros que están a préstamo, como Agustín Lastra, Ramiro García y Tomás Díaz. Me llevaba muy bien con Exequiel Zeballos, y además Nahuel Molina y Rodrigo Bentancur vivían en la pensión con nosotros».

Qué pasó tras quedar libre en Boca

Al relatar cómo siguió su carrera tras haber dejado Boca Juniors, comentó que decidió probarse en Lanús y en Banfield. Pudo quedar en ambos clubes, pero según indicó, «no me daban lugar en la pensión, y mi familia no podía alquilarme un departamento en Buenos Aires. Además, tenía 16 años, no podía vivir solo».

Una de las primeras opciones que barajó Cañumil fue volverse a Viedma, pero en el medio, recordó que «tenía un compañero que estaba jugando en Olimpo de Bahía Blanca, y me preguntó si no me quería probar ahí, para no volverme a mi casa, con lo cual fui y quedé ahí. Estuve un par de años jugando en esa ciudad, y después estuve medio año en Guillermo Brown de Puerto Madryn, pero ahí tampoco tenía lugar para vivir, con lo cual, me volví a Olimpo hasta que terminó el año y, finalmente, decidí volverme resignado, porque pensé que si no me dió, por algo será».

Tras ese breve paso por los equipos del ascenso argentino, subrayó que «volví a Viedma y fui a Villa Congreso -club de donde salió futbolísticamente-, en donde jugué seis meses, pero lo tomaba un poco como hobbie, no me sentía motivado. No es que me diera igual, pero ya no era lo mismo. Llegó un momento en donde no quería jugar más».

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